martes, 24 de abril de 2018

Tienes Derecho




Tienes derecho a enfadarte, pero no debes pisotear la dignidad del otro.


Tienes derecho a sentir celos del triunfo de los demás, pero no debes... desearles mal.


Tienes derecho a caer, pero no debes quedarte tirado.


Tienes derecho a fracasar, pero no debes sentirte derrotado.


Tienes derecho a equivocarte, pero no debes sentir lástima de ti mismo.


Tienes derecho a regañar a tus hijos, pero no debes romper sus ilusiones.


Tienes derecho a tener un mal día, pero no debes permitir que se convierta en costumbre.


Tienes derecho a tomar una mala decisión, pero no debes quedarte estacionado en ese momento.


Tienes derecho a ser feliz, pero no debes olvidar ser agradecido.


Tienes derecho a pensar en el futuro, pero no debes olvidar el presente.


Tienes derecho a buscar tu superación, pero no debes olvidar tus valores.


Tienes derecho a triunfar, pero no debe ser a costa de otros.


Tienes derecho a inventar, pero no debes olvidar a Dios.


Tienes derecho a vivir en paz, pero no debes confundir ese derecho con ser mediocre o conformista.


Tienes derecho a vivir en la opulencia, pero no debes olvidar compartir con los menos afortunados.


Tienes derecho a desanimarte, pero no debes perder la esperanza.


Tienes derecho a la justicia, pero no debes confundirla con la venganza.


Tienes derecho a violentarte, pero no debes dejar de ser cortés.


Tienes derecho a un mañana mejor, pero no debes cimentarlo en un hoy fraudulento.


Tienes derecho a ser positivo, pero no debes ser arrogante.


Tienes derecho a soñar y enseñar a otros a soñar.



viernes, 20 de abril de 2018

Volar Sobre El Pantano



Un pájaro que vivía resignado, en un árbol podrido en medio del pantano, ya se había acostumbrado a estar ahí, comía gusanos del fango y se hallaba siempre sucio por el pestilente lodo; sus alas estaban inutilizadas por el peso de la mugre.
Cierto día se desató una gran tormenta y el ventarrón destruyó su nido; el árbol podrido fue tragado por el cieno y él se dio cuenta de que iba a morir.
En un deseo repentino de salvarse, comenzó a aletear con fuerza para emprender el vuelo, pero le costó mucho trabajo porque había olvidado cómo volar.
Se enfrentó al dolor del entumecimiento, hasta que logró levantar el vuelo y cruzar el ancho cielo, llegando finalmente a un bosque fértil y hermoso. Donde construyó un nuevo nido y comenzó una nueva vida…




Los problemas son como el ventarrón que ha destruido tu nido y te están obligando a elevar el vuelo o a morir.
Nunca es tarde.
No importa lo que se haya vivido, no importa los errores que se hayan cometido, no importa las oportunidades que se hayan dejado pasar, no importa la edad, siempre estamos a tiempo para decir basta, para oír el llamado, sacudirnos el lodo y volar alto.


Volar muy lejos del pantano.


 Desconozco el autor