viernes, 6 de febrero de 2015

Momento De Descanso




Se trataba de un importante funcionario. 
Llevaba una vida muy agitada y decidió pasar unos días en el monasterio budista. 
Fue allí y se instaló en uno de sus aposentos.

Durante tres días habló y habló con uno de los bonzos que le resultaba más agradable, pues se trataba de un hombre bonachón, de carácter apacible y bondadoso.

Al tercer día de estancia, al anochecer, el funcionario tomó un buen número de copas de vino y con voz entrecortada se atrevió a recitar un poema que decía:


‘Al pasar por un monasterio perdido entre los bambúes, me detuve a conversar con el bonzo. Lejos de mi agitada vida, gocé de un momento de descanso.’


Entonces el bonzo comenzó a reír.


Preguntó extrañado el importante funcionario.
-¿Por qué se ríe de tal manera? 


Y el monje repuso:
-Porque su momento de descanso me ha costado a mí tres días completos de cansancio.

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