martes, 10 de febrero de 2015

El Colador




El maestro llevó a su discípulo a una playa.
Se acercaron a la orilla, le dio un colador y un tazón y le dijo:
- Enséñame cómo llenarías un colador con agua.

El discípulo se agachó y tomó el colador con una mano mientras con la otra llenaba el tazón de agua de mar y lo volcaba sobre el colador.
El agua apenas llegaba a cubrir la base del colador y enseguida se filtraba por sus agujeros.

Entonces le dijo el maestro:
- Con la práctica espiritual sucede lo mismo si uno permanece de pie en la orilla de la personalidad e intenta llenarse con tazones de conciencia espiritual.
No es ése el modo de llenar un colador con agua, ni nuestra esencia con vida espiritual.

- Entonces, ¿cómo se hace? -preguntó el discípulo

El maestro tomó el colador en sus manos y lo arrojó lejos al mar.
El colador flotó unos instantes y después se hundió.

- Ahora está lleno de agua y así permanecerá -dijo el maestro.
-Ese es el modo de llenar un colador con agua y es el modo de realizar la práctica espiritual.
No se logra vertiendo pequeñas dosis de vida espiritual en la individualidad, sino arrojando la individualidad dentro del mar de la vida espiritual.



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